miércoles, 9 de enero de 2013

Capitulo 7

Hola a todos/todas aqui les traigo otro capitulo, ¿creen que Daniel es misterioso? aun no han visto nada.

Bueno, pues tengo una noticia no tan buena: Mañana entre, mas o menos, a la escuela. Es un estres tomar esos cursos pero que mas da necesitare puntos para pasar el semestre.

Ya voy para cuarto semestre es como WOW!! ultimo semestre de la preparatoria! despues la facultad;) desenme suerte que la necesitare, gracias a la s nuevas seguidoras por comentar, ya desde hace unos dias que lo vi pero se me pasaba agradecerles.

aqui les dejo el capitulo ojala les guste:)

 
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Querido diario:
Hoy es el dia. La semana paso volando a una velocidad increíble, algo bueno ya que secretamente, deseaba que llegara este dia. Hable con Daniel ayer por la tarde, le dije que seria mejor vernos en una plaza cerca de mi casa, le di la dirección y le dije que a mas tardar al mediodía estaría ahí. A la plaza podía llegar caminando ese no era problema alguno, el problema seria Alicia. Se entero cuando hablaba con Mariana que saldría con su amor no tan secreto. No dejare que me aguade mi cita, si me invito a mi fue por algo, ¿no? Aun asi creo que tiene razón en algo: no creo que me tome en serio.
No soy la más bonita, popular, que viste y se maquilla mejor; solo soy yo. Eso es todo lo que tengo y puedo ofrecer.
¿Qué habrá visto en mí que lo haya hecho invitarme?
Hoy lo descubriría.
Cerre mi diario, ya se me hacia tarde para mi cita. Mi cita. Suspire, me gustaba mucho como se oia, mas de lo que diría en voz alta. Avise a mis papas que ya iba de salida, que llegaría para la cena y Sali al encuentro con Daniel.
Camino al parque no pude evitar preguntarme si iba vestida adecuadamente, nunca había asistido a ningún tipo de evento como este. Siempre vestia igual, pantalones de mezclilla, tenis o zapatos de mi piso, normalmente mis desgarbados converse iban conmigo a todos lados, hoy no era la excepción, las playeritas con leyendas abundan en mi closeth, nunca encontraría un vestido o tacones en el. Maquillaje, creo que en mis cajones solo hay gloss y rímel, no suelo maquillarme. Lo vi sentado en la banca del parque, no vestia muy diferente a como iba, suspire aliviada, no desentonaría tanto.
-Hola – me acerque y lo salude. – lo siento si se me hizo tarde, perdi la nocion del tiempo.
-No importa llegaste justo a tiempo. – se levanto de la banca, si que era alto. - ¿Hasta que hora te dieron permiso? – me pregunto abriendo la puerta de copiloto para que entrara.
-Antes de las ocho. – le respondi con una pequeña sonrisa.
-El tiempo perfecto. – encendio el auto. – puedes ponerte el cinturón de seguridad por favor. – me pidió.
Me lo puse en seguida, fue extraño. No se si sea mi imaginación pero lo vi algo nerviso, bueno yo estaba igual.
-¿En donde es? – pregunte después de diez minutos de silencio.
-En el centro, ya casi llegamos. – me respondio con tranquilidad. – si te preguntara algo, ¿te enojarias? – pregunto con cautela.
-No lo creo.
-¿Por qué llorabas en esa fiesta? – me pregunto sin perder la vista de la autopista.
-No es algo de lo que me guste hablar. – le respondi mirando por el espejo retrovisor. – no me trae los mejores recuerdos.
-Eso me imagine. – dijo en voz alta.
-¿Llevas mucho tiempo viviendo en la ciudad? – le pregunte para cambiar de tema.
-Podria decirse que si. – me respondio con indiferencia. – ya llegamos.
Baje del auto y… el edificio de la biblioteca era enorme. Parecia un lugar tranquilo, la gente no hacia tanto alboroto y podía ver que conversaban con tranquilidad.
-Vamos. – me invito Daniel abriéndome la puerta para entrar al edificio.
Había tantos títulos que jamas había visto o escuchado, todo igual de interesantes. Odio la literatura, me gusta leer cuando quiero más no cuando te obligan. Pase por un pasillo observando los distintos libros de romance.
-¿Te gusta el romance? – me pregunto Daniel tomando el libro que acababa de acomodar en el estante.
-Que puedo decir, soy una romántica empedernida, sigo esperando a mi príncipe azul. – me empece a reir por mis propias palabras. – olvídalo.
-¿Cómo seria tu príncipe azul? – me pregunto repentinamente interesado.
-Pues… no se, una extraña mezcla de Darcy y Edward Cullen. – bromee. La cara de Daniel era una mezcla de confusión y algo de miedo. – tambien olvídalo. Tampoco soy de las que suben a su nube de fantasia para caer después. – enarco una ceja sin entender mis palabras. – quiero un príncipe que sea el mismo, que no finja, eso es todo.
-Solo eso – inquirio sin creerlo.
-¿Por qué querria algo diferente? Para que quieres a alguien tan… guapo, con dinero si no pueden dejar su arrogancia, quiero a alguien normal, que no me haga daño.
Me fui a recorrer el pasillo de terror para olvidarme de todo eso del amor. Encontré algunos títulos interesantes que estuve hojeando un buen rato, Daniel se había desaparecido repentinamente. Después fui al pasillo donde había puros títulos de desamor, uno capto mi atención: Los ojos de mi princesa. No dude en tomarlo para comprarlo.
-¿Cuánto cuesta? – le pregunte a la vendedora de ese puesto.
-Ciento veinte pesos – saque mi cartera.
-Aquí tiene – mi acompañante aparentemente perdido apareció para pagar mi libro. Yo no le pedi que me lo comprara. – que titulo tan interesante.
-Ten – le tendí el dinero del libro, negó con la cabeza. – vamos tómalo, yo no te pedi que lo pagaras, por favor.
-Es tu dinero, considera el libro un regalo. – rode los ojos, no le iba a ganar. - ¿no hay algo mas que quieras comprar?
-No si tú lo pagas.
-Supongo que no quieres nada. – me tomo el pelo.
-Mejor vámonos, no quiero terminar enojada contigo, me gustas lo… - me calle, genial hable de mas. – tengo otros generos que ver todavía.
Mi compañero me miro esperando que continuara mi frase de hace unos segundo pero no lo hice, ya me había ridiculizado bastante en estas dos horas.
-¿El chico de la fiesta te ha hecho daño? – me pregunto, no me esperaba esa pregunta. Me encogi de hombros. – por eso estabas llorando, ¿cierto?
-Si querias averiguar mis problemas amorosos mejor se lo hubieras preguntado a Teo, te daría lujo de detalles. – lo consiguió sin proponérselo, estaba enojada. – no me gusta que se metan en mis problemas. – murmure aun mas bajo.
-¿Qué te ha hecho? – me pregunto con ¿preocupacion?
-Nada que tengas que saber. – le dije tajante. – me quiero ir de aquí, ya. – exigi.
-Vamonos. – se rendio, no le diría nada. – ya se que has de estar pensando porque me meto en lo que no me importa, - vaya, que inteligente. – a mi tambien me gustas lo suficiente para preocuparme.
Me quede estatica en mi lugar, escuche bien y Daniel me dijo que le gusto o fue mi imaginación. Siguió caminando, yo aun no salía de mi trance para seguirlo.
-¡Espera! – exclame cuando por fin reaccione. – tu en serio me acabas de decir eso. A mí. – dije sorprendida.
-No veo porque no habrias de creerlo, eres muy bonita quien no se fijaría en ti, sencilla, solo tu. – acaricio mi mejilla, me sonroje por su roce. – tu mirada me dice que no te lo crees.
-Tu mirada me dice que estas triste aunque lo aparentes. – era el momento mas romántico de mi vida, y lo arruino mi gran bocota. – lo siento, yo no quise… hablar sin pensar. – admiti.
 


viernes, 4 de enero de 2013

Capitulo 6

Hola a todas, hace mucho que no publico pero es porque aun estoy reescribiendo la historia:) ojala les guste este capitulo, gracias por seguirme y asi!!

Ojala se hayan pasado un feliz año, una navidad sorprendete porque estamos a 2013 un nuevo año, que ojala sirva para ser mejores personas, y ahora si cumplir con nuestros propositos:$ espero que se la hayan pasado muy bien en compañia de todos sus seres queridos y hayan comido rico, porque con mi family no pasamos de la carne asada... ufff...

Este es Teo Cervantes, ya pondre su foto a un costado del blog solo es para que se den una idea de los personajes:)



 
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-¿Era Daniel con quien te vi? – me pregunto Mariana en su habitación, mejor dicho me interrogo.
-Si, era el – le respondi calmada.
-¿Nada mas? – me pregunto decepcionada. – Victoria te conozco desde hace mucho, hubo algo mas, ¿te beso?
-No. – sone como decepcionada. – y la verdad que no hubo nada mas, solo me llevo a comer y fue todo.
-¿Por qué te llevo a comer? – me prgeunto curiosa.
-Me encontré con Teo en un mal momento, es un cinico de lo peor se atrevio a hablarme después de lo que sucedió. – le conte a mi amiga, empeze a llorar. – es un…
-Imbecil – completo Mariana al quedarme sin voz, me abrazo, necesitaba ese abrazo – Vicky, lo que sucedió fue horrible y se que ya no has vuelto a confiar en ninguno chico después de eso, pero tengo el presentimiento de que Daniel quiere algo contigo.
-Me defendió. – agregue. – no hablamos mucho, no creo que le interese. El es… guapo y misterioso, yo soy lo contrario, mírame. Soy normal, común, mi cabello, mi ropa, mis ojos… - me callo con la mirada. – ya no quiero que me hagan daño.
-No lo hara, solo dale una oportunidad.
-El no se acerca a nadie, aunque todos se le acercan a el – observe. – lo mio fue solo un golpe de suerte, una casualidad, es todo.
-Como digas. – rodo los ojos. – pero cuando te bese quiero ser la primera en saberlo.
-¡Mariana! – exclame.
Comenzamos a reir. No creo que eso sea posible.
 
Las semanas siguientes en la escuela todo siguió igual, clases, aburrimiento, biblioteca, debates, ni una palabra por parte de Daniel, Teo no me miraba y para mi mejor, lo de siempre. Solo que había un cambio, Alicia me miraba diferente, como un bicho raro, por Dios soy su hermana, no me lo tenia que hacer notar.
-Espera – otra vez me había topado a Daniel en la biblioteca, otra vez se decidio a hablarme.
-Hola – lo salude. - ¿Ocurre algo?
-No exactamente – bueno eso me confundio. – necesito que me hagas un favor, bueno no es un favor exactamente mas bien es una especie de cita. – mi corazón se acelero, una cita.
-¿Que?
-Si, eso… he visto que te gusta leer, habrá una inauguración de una librería nueva en la ciudad, el sábado. – Me estaba invitando a salir – habrá el lanzamiento de algunos libros, no se, ¿te gustaría ir conmigo? – me pregunto. No le respondi – podríamos ir a comer después de eso, si no quieres…
-¿A que hora pasas por mi? – le pregunte antes de que se arrepintiera.
-¿A las dos esta bien? – asentí conteniendo una sonrisa. – de acuerdo, nos vemos hasta el sábado, es mi numero para que me pases la dirección. – me tendio un papelito con su celular y siguió caminando.
¡WOW! Esto si que es raro. ¡Tengo una cita con Daniel!, ¡Tengo una cita con Daniel!, ¡Tengo una cita con Daniel!, ¡Tengo una cita con Daniel!...
-¡AAAHHHHHH! – no pude evitar soltar un grito de felicidad.
Sonrei sin saber muy bien porque, creo que Mariana tenía razón, era hora de volver a confiar.
Solo ella sabe lo que sucedió y no tengo intenciones de que alguien más se entere. Tenia que contarle a Mariana.
Llegue a mi casa con una enorme sonrisa, mis papas no estaban dejaron una nota que decía que la comida estaba lista, que la recalentaramos; pase directo a mi habitación para escribir en mi diario.
Querido diario:
No se ni por donde empezar. Te he tenido muy abandonado pero es que le verdad no había nada digno que contar, hasta hoy.
Daniel, el chico de quien te hable me ha invitado a salir. Increíble pero cierto, como le diría que no si me ha ayudado, estoy mas emocionada de lo que jamas crei, es genial. Solo es una cita, somos amigos, eso creo. Amigos, vaya descripción, siendo sincera ni a conocidos llegamos, no se absolutamente nada de el, y aun asi acepte su invitación, espero no decepcionarme. O decepcionarlo. Aun sigo creyendo que hay algo raro en el, otra cosa que espero es poder comprobarlo, quiero ayudarlo asi como el me ha ayudado a mi, no se me olvida que aun le debo un favor del tamaño del mundo.
Cerre mi diario y lo guarde en el mismo lugar de siempre. Esperaría el sábado con ansia.
La cena siempre transcurría normal, entre platica y platica, lo que pasaba en la semana.
-Papa – lo llame aprovechando que Alicia se levanto de la mesa – este sábado habrá una inauguración de un librería, me invitaron a ir, ¿puedo? – le pedi permiso.
-¿Con quien? – justo ahora que quiero que pase las cosas por alto me pregunta.
-Es una amigo papa, nada de que preocuparse.
-Siempre me preocupare por mis princesas, cielo. – cuando mi papa se lo proponía podía ser muy cariñoso. – sobre todo si es un chico.
-Iremos a una biblioteca, no es nada del otro mundo.
-¿Llegaras para cenar? – decidio intervenir mama, sonrei por dentro entro en el momento adeacuado.
-Supongo que si, no creo que nos lleve mas de un par de horas. – me encogi de hombros para restarle importancia.
-Te esperamos para cenar – me concedio papa, lo bese en la mejilla antes de subir a mi habitación.
Ya tengo el permiso, eso lo puedo tachar de la lista. Ahora el problema seria que Daniel pasara por mi, aun no quiero que mis papas lo conozcan, mucho menos que Alicia se entere, algo se me tendrá que ocurrir.
 
-Mariana, te tengo que contar algo muy importante. – le dije durante el receso.
-Cuentalo, aunque tu cara de emoción me lo dice todo. – observo, a eso me refiero con perceptiva.
-Daniel me invito a salir – dije sin hacérsela mucho de emoción. - ¿puedes creerlo?
-Vaya sorpresa que te tenías guardada. – mi dulce hermana escucho, perfecto.
-Nadie te invito a la conversación Alicia, mejor vete. – le dijo Mariana, siempre tan impulsiva.
-No era mi intención divulgarlo – hable yo para calmar los animos. – solo me invito y ya. – conclui para no armar un escandalo.
-Estas muy equivocada si crees que te tomara en serio – me dijo con desden.
-No espero eso – admiti despertando a la realidad. – aun asi me sigue dando igual lo que pienses.
Con eso último se alejo. No me gusta pelear con mi hermana, a pesar de todo sigue siendo mi familia. Daniel era igual que siempre, callado al fondo del salón, sin ser conciente de lo que sucede a su alrededor, o por lo menos es la impresión que me da. A veces lo encontraba mirándome a hurtadillas desde su lugar, con una sonrisa a penas perceptible en su rostro. Como me gustaría que eso cambiara, me alegro que soñar no cueste nada.        


 



miércoles, 19 de diciembre de 2012

Capitulo 5

Hola aqui reportandome y asi, despues de bastantes mesesillos aqui estoy.

Traigo un nuevo capitulo, hace tiempo que no actualizo este ni mi otro blog asi que aqui... bueno leeanlos y siganlos:) los amare mas y se me quitara la semi-depresion que me cargo:)

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La música se ecuchaba a una calle de distancia, con un ritmo pegajoso.

-Vamos, Vicky no será tan malo, te ves espectacular, a todos los chicos se les caera la baba y las chicas te envidiaran.

-Eso me temo.

-Te cargare si no entras. – me advirtió.

Resignada, baje del auto para entrar a la fiesta. Aquí vamos. El ambiente dentro era de excitación pura, todos bailaban, algunos tenían en sus manos vasos con cerveza – no creo que tomen refresco – otros preferían ir al área de fumar, no veía a nadie sentado.

-¿Esta genial? – la voz de Ana me sobresalto. - ¿Victoria? ¿Eres tú? – asentí con un poco de rubor en las mejillas. – te ves genial, ni te reconoci.

-¿Estas segura que te quedas aquí? Bailar no es tan malo.

-Si, no se preocupen. Vayan a divertirse, ya vere que hago.

-Si necesitas algo me llamas al celular.

-Si mama, yo lo hago.

En cuanto se fueron alguien se me acerco la persona que menos quería ver.

-Hola, preciosa, crei que no vendrías a una fiesta jamas. – ni me voltee a verlo, preferí levantarme de mi lugar para evitar problemas. No iba a aguarles la fiesta a mis amigas, no era justo para ellas. – espera, vamos hay que hablar. – me jalo del brazo antes de que avanzara mas. Me di la vuelta para verlo, al ver su sonrisa quise… golpearlo, no soy una persona violenta pero el entre todas las personas, es la única que saca lo malo de mi.

-No hay nada de que hablar, obtuviste tu premio de la estúpida y santurrona hermana de Alicia, déjame en paz. – hable lo mas claro que pude, conteniendo las ganas de golpearlo.

-No te conocía ese carácter princesa – se burlo de mi usando ese sobrenombre que utilizaba siempre para referirse a mi, antes me parecia lindo ahora me da asco. - ¿no me digas que aun recuerdas la fiesta pasada? – no le respondi. – bueno, lo que sucedió después.

-No sucedió nada. – Le corte tajante – cumpliste tu estúpida apuesta, ya déjame en paz ve a molestar a otra.

Me aleje de el, no quería ni pensar su nombre.

-No creo que hayas dejado de pensar en mí – me acomodo a mi paso – se que aun piensas en mi, aun me gustas Victoria.

-Pues a mi no me gustas Teo – le respondi encarándolo – y no se como me llegue a interesar en ti, si no eres nadie, te dedicas a jugar con las chicas sin medir las consecuencias, - sonrio con cinismo. – si esto te causa risa no quiero esperar para ver cuando todo se te regrese, va a haber alguien que te hara lo mismo y cuando eso suceda voy a estar a ahí para burlarme. – le dije sin escrupulos.

-Nadie me habla asi en mi propia cara. – me tomo del brazo del brazo con brusquedad. – Mira niña, te hago el favor de fijarme en ti… - bufe.

-Como si yo quisiera que lo hicieras, te acabo de repetir hasta el cansansio que me dejes de molestar y tu eres quien sigue insistiendo. – me empezaba a lastimar. Sua agarre era muy fuerte no me podía soltar.

-Dejala ya – esa voz, me voltee para verificar si mis oídos no me engañaban.

Daniel vino a la fiesta, vaya sorpresa.

-Ella no quiere que la toques, no quiero armar un escandalo dejala ya. – le dijo con voz serena, pero con ese toque de amenaza.

-Tu no eres nadie para decirme que hacer. – aproveche y me zafe.

-Quiero que te alejes – le dije antes de irme.

Contenia las lagrimas que luchaban por salir. Sabía que venir a esta fiesta no era buena idea.

-¡Victoria, espera! – oi la exclamación de Daniel por encima de la música. Camine mas rápido a la salida de aquel lugar. – no te vayas. – me sostuvo del brazo antes de que saliera. Fue… raro.

-Necesito salir, no quiero estar más aquí. – le dije con la voz quebrada.

-¿Te llevo a algún lugar? – me pregunto. Asentí. – vamos, mi auto esta por aca.

No me importo que Daniel fuera un desconocido para mi, en ese momento solo deseaba salir de aquí.

-¿A dónde quieres? – me pregunto abriéndome la puerta del copiloto.

-¿Qué hora es? – pregunte.

-Ya casi van a ser las once – me repsondio encendiendo el auto.

-Tengo hambre – hable - ¿Habra un Mcdonalds cerca? – pregunte.

-Encontraremos un lugar.

Pasamos varias calles pero muchos negocios de comida ya estaban cerrados, después de quince minutos encontramos un bendito Mcdonalds. En cuanto entramos pedi una hamburguesa doble, un refresco de manzana y unas papas fritas, mi orden estuvo lista en un minuto. Daniel pago, aunque yo ya tuviera el dinero en la mano. Supongo que aun quedan algunos caballeros en el mundo. Nos sentamos en una mesa vacia para que pudiera comer.

-Veo que tienes hambre. – observo cuando le di una mordida a mi hamburguesa.

-No había cenado y esa discusión absorbio mucha de mi energía – admiti dándole otra mordida.

-Me has soprendido. – dijo de repente tras unos minutos de silencio.

-¿Tan rara soy? – le pregunte dándole un sorbo a mi refresco.

-No me referio a eso – no dije nada a la espera de una respuesta – otra persona en tu lugar estaría llorando o embriagándose, tu me hablas de una manera tan serena que me cuesta creer que hace como media hora tuviste una discusión, me sorprendes. Estas  aquí comiendo como si nada, ingiriendo una gran cantidad de carbohidratos algo que ya hubiera vuelto loca a cualquier chica.

-Que lastima que no sea como “cualquier chica” – alze los dedos marcando las comillas en el aire. – si tu crees que estoy bien o que en cualquier momento no me echare a llorar, estas muy equivocado; creo que de eso es de lo que mas tengo ganas. – susurre cabizbaja.

-Nunca dije que te sintieras bien – levante mi cabeza. Sus ojos estaban demasiado cerca y por primera vez habia algo en ellos, aparte de esa tristeza. Curiosidad, sorpresa, puedo jurar que hasta los vi mas verdes, querían descubrir algo pero no identifique que.

Después de eso no hubo mas que un silencio que ninguno de los dos se atrevio a romper, aun asi no era nada incomodo. Termine mi hamburguesa, papas y deje un pequeño sorbo de refresco en el vaso. De nuevo me abrió la puerta del copiloto, me sonroje sin saber la razón, no era una reacción que me sucediera seguido.

-¿A dónde quieres que te lleve? – justo cuando dijo eso recordé que Mariana aun estaba en la fiesta.

-¡Rayos! – Exclame – mi amiga aun sigue en esa fiesta, tengo que regresar, llevaba de vuelta por favor.

-¿Y si te vuleves a topar al tipo? – su voz se endurecio, un cambio a penas perceptible pero ahí estaba.

-No se, solo entrare la buscare y… - vi que Mariana estaba parada fuera con una cara de pocos amigos. – no creo que sea necesario, gracias por la ayuda. – le agradeci. – si algún dia necesitas algo no dudes en pedírmelo. – asintió.

Baje del auto con cuidado, puede que llevara tenis pero aun asi traía una falda puesta, algo peligroso para mi.

-¿Llevas esperando mucho tiempo? – le pregunte con culpabilidad.

-No me respondes el celular, me preocupaste por un momento, pero ahora veo que no andabas nada perdida. – inquiero con malicia y esa sonrisa de: “tienes que contarme todo”.

-Creo que mi celular se quedo sin batería y vámonos ya, no quiero estar aquí.

-Claro, vamos aun tienes mucho que contar.

Rode los ojos, salgo de un problema y entro en otro.

viernes, 24 de agosto de 2012

Capitulo 4

Hola a todos!! ya publike de nuevo, ojala les guste:) meli <3

-¿Iras este viernes a la fiesta? – le preguntaba mi hermana a Daniel, el cual deseba alejarse.

-No, no voy a fiestas. – le respondio con cortesía, menos mal. – si me disculpas se me hace
tarde para… un compromiso.

Asi la dejo.Nunca había conocido a nadie que le dijera que no a mi hermana. Es el primero, mis respetos.

-¿Ya terminaste de pegarlos? – me pregunto la presidenta del club de debate, al cual por desgracia pertenecia.

-Si, ¿crees que alguien se una? – le pregunte.

-Puede ser, bueno es todo por hoy, ya puedes irte.

Me dirigía a la biblioteca para entregar unos libros que saque hace un par de días. Vaya sopresa al encontrarme a Daniel ahí tambien.

-¿Cómo has estado Vicky? – me pregunto la bibliotecaria.

-Bien, Carmina. No me quejo. – le respondi.

-Habra una fiesta este viernes, nadie para de hablar de eso.

-Que lo digas, - suspire – es solo una fiesta, como esa habrá muchas.

-Creo que eres la única que piensa asi – dijo firmando mi hoja de prestamos – aquí tienes.

-Gracias, que tengas buena tarde. – le desee y Sali de ahí.

Hasta la bibliotecaria sabia de la fiesta.

-¡Espera! – me gire para encontrarme a Daniel dirigiéndose a mi.

-¿Es a mi? – le pregunte para cersiorarme.

-No veo a nadie mas en el pasillo – observo. Aun no salía de mi sorpresa. - ¿Estas bien?

-Necesitas ayuda con una tarea, digo me estas hablando por eso, ¿no?

-Estoy perfectamente bien en la escuela – al parecer solo en eso, dije para mis adentros. – bueno, no se porque te hablo.

-Ya somos dos. – empece a caminar.

-¿Iras a la fiesta? – me siguió el paso. No le respondi solo me dedique a mirarlo. – de acuerdo, creo que no he sido muy amigable contigo, ni con nadie. Me llamo Daniel Ramos, un placer conocerte. – me extendió su mano, sonriendo, creo es la primera vez que lo veo sonreir en estos días.

-Victoria Villanueva – le di un ligero apretón – ahora si, ¿para que quieres saber mis planes?

-Solo es curiosidad. – se encogio de hombros, sonriendo de nuevo, pero no llegaba a los ojos.

-La curiosidad mato al gato – contrataque. – será mejor que me vaya, se me hace tarde.

Camine con paso decidio hacia mi auto, dejándolo atrás.

Había dejado hablando solo a un chico guapo y misterioso, vaya suerte la mia. Eso me pasa por tener una escasa vida amorosa. En la comida estuve usualmente callada, solo hable para expliclarle y pedir permiso de quedarme en casa de Mariana, ella me recogería para asegurarse de que no escaparia.

No había escrito en mi diario, tenía cosas que contarle.

Querido diario:

La verdad es que ahora si que tengo cosas que contarte…

Para empezar, el chico misterioso de quien te conte, Daniel, me hablo como si nada, rechazo a Alicia sin mas y sonrio, su sonrisa es tan… linda, pero sus ojos siguen siendo tristes. Creo que eso le sucede a su mirada, no tiene esa chispa. Siempre esta callado al fondo del salón, no habla con nadie, no es que me preocupe, bueno la verdad si pero aun asi no es de mi incumbencia.
Ire a una fiesta. Eso si es una catástrofe mundial. Ni a ti te he contado el porque ya jamas me he vuelto a parar en una, hace pasados del año que se me quitaron las ganas. Algún dia te lo contare, mientras tanto… no quiero recordar nada. Mariana me obligara a ir quiera o no, ni como negarme, la ultima esperanza fueron mis papas, me dijeron que si a la primera. Eso me pasa por no salir seguido. Nunca les he mentido, ni espero hacerlo. Me da la impresión de que será una
fiesta que no olvidare.

-Mariana deja de vigilarme, no me ire.

-Hoy te veras espectacular. – me aseguro, yo solo rode los ojos, si ella lo dice… - hay que
empezar.

Saco bastantes cosas de su tocador, base, maquillaje, rímel, sombras, rubor, gloss, un sinfín de cosméticos. Una rizadora de cabello y una plancha.

-¿Qué piensas hacer con eso? – le pregunte con temor.

-Te presento a tu amiga la placha – abri mucho los ojos, nunca me había planchado el cabello
– no te preocupes, no te quemare, soy experta en esto. – la cerro varias veces. – ahora solo relájate y cierra los ojos.

Hice lo que me dijo. Empezó con maquillarme, antes le adverti que nunca me había maquillado
en mi vida, empezó a reir, diciéndome que siempre hay una primera vez para todo. Siguió con mi cabello, no me dejaba verme en el espejo lo cual aumentaba considerablemente mi ansiedad.

-Quedate quieta, ya casi termino. – se quejo. – lista. Estás oficialmente perfecta.

Quito la sabana que cubria el espejo y… vaya, ¿era yo?

-Te dije que estarías irreconocible, - se paro al lado de mi. – mira la hora, - reviso su celular – me toca a mi. tu ropa esta en el armario, la puerta derecha. – asentí sin salir de mi sopresa.

Mi cabello estaba liso, muy liso. Mi labios se veian voluminosos a causa del brillo color rosa, mis ojos resaltaban tras unas espesas y largas pestañas negras, con una ligera sombra blanca a penas perceptible y el rubor adornando mis mejillas.

Sonrei, me gusto como me veía. Le hice caso a mi amiga y saque mi atuendo de su armario. Abri mucho los ojos. una falda de mezclilla y una blusa de encaje color verde, combinaba con mi ojos. nunca uso faldas pero, como dijo Mariana: “siempre hay una primera vez para todo”. Me puse la ropa sin rechistar, de todas maneras yo no había traido mas que mi pijama y ropa “casual” para irme después.

-¿Ya estas lista? – me pregunto Mariana, ella tambien se veía espectacular. Con su vestido
floreado y unos zapatos que me pregunte como rayos pisaría. – te faltan loszapatos, espera.

-Me pondré mis converse y no me diras nada – me impuse.

-De acuerdo, nadie notara tus zapatos, puedes hacerlo.

-Gracias. Yo creo que nadie me reconocerá.

-Si te arreglaras mas, todo seria diferente. Vamos se nos hara tarde.

Mi amiga no se dio cuenta de la verdad de sus palabras.



lunes, 20 de agosto de 2012

Capitulo 3

Hola a todos, primero que nada, perdon por tener el blog tan abandonado!! pero ya estoy en eso, avance como tres capitulos!! osea que publikare mas seguido, gracias por leerme, sobre todo por esperarme, mas que nada porque acabo de empezar el 3° semestres de la prepa y eso me quita mucho tiempo!!! bueno gracias de todos modos, tambien les recuerdo mi otro blog TUNEL DE ESPERANZA!!
Gracias a los nuevos seguidores!!!:)

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-Hay que ir – insistia Ana, a ella podía considerarla una amiga tambien, la mas alivianada de
Mariana y no se diga de mi, era la amiga fiestera, popular pero no se le olvida
que cuando llego a la escuela nadie le hablaba a excepción de nosotras, hasta
que gano un concurso y empezaron a verla en serio.

-No creo que hayamos sido invitadas. – hable yo. – bueno, mejor dicho no creo haber sido
invitada. – me corregi.

-Nada de eso, están invitadas yo las invite, no hay excusas iremos este viernes a la fiesta.

-Hay que ir Vicky – asi me decían de cariño – es la fiesta de bienvenida, será genial.

A veces me daba miedo del entusiasmo de mis dos amigas.

-Ire – me rendi – mientras no me obliguen a bailar, cantar, beber o hablar.

-Veras como nos divertiremos – aplaudio Ana. – nos vemos chicas tengo clases.

Mariana compartia la mayoria de mis clases, algo bueno ya que no soy muy sociable que
digamos; me sorprendia que mi hermana fuera lo contrario, incluso he llegado a
pensar que soy adoptada.

-Victoria – me llamo Mariana – regresa a la realidad.

-¿En serio tengo que ir a esa fiesta?

-Definitivamente. Este viernes nos reuniremos en mi casa y no vas a rechistar, te arreglare de
una manera que estaras irreconocible.

-Me pondrás una mascara – bromee.

-Es una posibilidad – me siguió el juego. – sabras quien es Mariana Perez el viernes.

Suspire. que mas podía hacer de todas maneras. Ya tenía planes para el viernes.

Las clases siempre son tan aburridas, muchas cosas ya las se. Daniel seguía como siempre
de reservado, no hablaba con nadie a pesar a que mas de uno se le acercaba para
conversar, mi hermana era una de esas personas; las tres clases que compartia
con el era lo mismo: llegaba, se sentaba el rincón mas alejado del salón, me
daba la impresión de que ni ponía atención a nada de lo que los profesores
decían, nunca hablaba y en mas de una ocasión lo encontré mirándome de reojo.

Sus ojos, tenia que admitir que esas esmeraldas captan la atención a donde
quiera que vaya, claro que están opacadas por ese velo de… ¿dolor?
¿frustracion? No se como llamar a lo que veo.

Siempre he pensado que las miradas hablan por si solas, descifrarlas solo es cuestión de
prestar la atención debida; Daniel es la excepción a la regla, no se que quiera
expresar con su mirada. Lo peor de todo, es que me preocupo por el y ni se ha
de acordar de mi, de hoy en delante lo dejare al fondo de mis pensamientos,
donde siempre debe de estar.

Las clases terminaron; Sali apresurada esperando que Mariana y Ana pasaran por alto mi
huida, quizás todavía podría convencerlas de no asistir a esa fiesta. Mi idea
se fue por el drenaje, me esperaban recargadas en mi auto. resople, frustaron
mi huida.

-Vamos chicas, yo no soy de fiestas y las fiestas no son de mi – trate de zafarme del
asunto – no conocere a nadie, me aburriré, las aburriré, además no es la
primera ni la ultima fiesta.

-Es la fiesta de bienvenida,Victoria – me recordó Ana.

-Nos vamos a divertir, ya veras.

-Nunca has ido a una fiesta desde…

-Exacto. – la interrumpi. – odie esa fiesta, no quiero recordar nada de lo que paso…

-Ya no pasara nada, confía en nosotras – me aseguro Mariana. – estare contigo, no te dejare
sola. Tienes que superarlo en algún momento, si te sientes mal nos vamos
enseguida.

-Nadie puede contra ustedes. – sonrei y subi a mi auto, obvio que esas dos celebraban su
victoria, vaya ironia, nunca gano y me llamo Victoria.

Mi mama preparaba la comida mientras papa veía la televisión, supongo que hoy se tomaron el dia.

-Ya llegue – avise al cruzar el umbral de la puerta – hola papa – bese su mejilla – hola mama – me acerque para saludarla igual – huele delicioso.

-Gracias, Vicky, ¿puedes avisarle a tu hermana que ya voy a servir? – me pidió.

Nunca podría decirle que no a mi mama, era la mujer mas dulce y comprensiva. Asentí.

Subi las escaleras con lentitud, soprendida de que mi hermana haya llegado temprano.

-Te lo digo Lili – oi a Alicia antes de tocar a su puerta. – esa fiesta será
genial, invitare a Daniel, quizás solo sea timido, un empujoncito no le vendría
mal.

Daniel. Daniel. Daniel. Resople, ni en mi casa me puede dejar en paz. Tampoco creo que
el sea de fiestas. Toque a su puerta recibiendo un “adelante”.

-Mama ya servirá la comida, hay que bajar.

-Claro, ahora bajo. – dijo con su típico buen humor, suspire.

Mi hermana no conocía el no. Baje las escaleras con pereza, tenia hambre, de echo el dia que
no tenga hambre el mundo se acabara. Alicia bajo enseguida. Todo estuvo
delicioso, amo el spaguetti.

-Mama – ya había llegado la hora menos esperada por mi: pedir permiso. – bueno, habrá una
fiesta el viernes y… - Alicia se atraganto cuando le dio un sorbo a la
limonada. - ¿puedo ir? Es la fiesta de bienvenida.

-No solo me lo preguntes a mi Vicky, sabes que te dire que si, mejor preguntale a tu padre.
– señalo a papa con una sonrisa.

-¿Puedo? – le pregunte, esperaba que la respuesta fuera un no.

-De acuerdo, pero no llegues tarde. – hubiera preferido que dijera no.

-¿Yo tambien puedo papi? – le pregunto su otra hija. Ahora si se lo pensó, Alicia era amiga
de las fiestas, por no decir que cada fin de semana tenia que ir a una – no es
justo que a mi hermana la dejen y a mi no, tambien es mi bienvenida.

-De acuerdo, pero tampoco llegues tarde. Ya no habrá permisos muy seguidos para ti Alicia –
mi hermana asintió, sabia que con su cara de perro triste no seria su ultima
fiesta. - ¿Iran juntas?

-No. – respondimos al mismo tiempo.

-Hummm… no regresen tarde, las estare esperando. – ambas asentimos. Claro conmigo no pone
objeción, rara vez le pido algo.

La comida paso de manera rápida, al igual que la cena. El sueño me vencio pasadas de las
nueve, mañana seria otro dia.