sábado, 19 de enero de 2013

Capitulo 8

Hola chicas, chicos y asi! me alegro que este blog tenga cada dia mas vivistas y asi, ya vi a la nueva seguidora y a la chica que dejo su comentario me he pasado por tus blogs creo que en uno incluso comente! se nota que amas Crepusculo, eres de las mias!

Ojala les guste este capitulo! Recomiendenlo y comenten; las amare a 10000000 por hora:$


"Una mirada dice mas que mil palabras o por lo menos eso creo"





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-Eres tan diferente. – eso lo hubiera tomado como un insulto a no ser que dicho por el, parecia un halago. – creo que eres la primera persona que lo ha notado. Eres demasiado especial, quizás demasiado para mí.
-No lo creo. – sonrei y segui caminando. Daniel se amoldo a mi paso con facilidad. – tus ojos son hermosos para que siempre estén apagados, ¿Eso tampoco te lo han dicho? – le pregunte.
-No mucha gente como tú. – sonrio débilmente. – te invito a comer.
-De acuerdo, recuerda antes de la ocho. – asintió.
Fuimos a una pequeña cafetería, aun era temprano para ir a mi casa, habría mucho tiempo de sobra para hablar.
-¿Por qué me invitaste a salir? – le pregute cuando la camarera se había ido.
-Queria pasar tiempo contigo. – dijo mirando los trazos de la mesa con detenimiento. – la verdad no se porque me acerque a ti – admitió en voz alta. – mi intención cuando llegue a la escuela era no hablarle a nadie.
-Pues tu intención si que supiste llevarla a cabo. – comente. – todo en la escuela se preguntan quien es el guapo y misterioso chico callado del fondo del salón.
-No me gusta llamar la atención. – sonrio un poco mas.
-Ya somo dos. – estuve de acuerdo.
-Hay algo tan diferente en ti, no se porque los demás no lo notan. – medito consigo mismo mirándome fijamente. – creo que ni tu lo has hecho.
-No tengo nada que notar, porque no tengo nada de especial. – rebati. – solo soy la chica ordinaria de la preparatoria, de la que repentinamente todos quieren ser amigos en temporada de exámenes. – me rei con amargura.
-Eres mas especial de lo que pudieras creer, yo lo se. – mas rubor en mis mejillas. La camarera llego con la orden. – gracias. Hasta tu apetito es diferente al de las otras chicas.
-Nunca me privare de comer, cuando eso suceda el mundo se acabaría. – sonrio, una sonrisa mas sincera. – provecho.
Enrede mi espagueti con el tenedor para llevármelo a la boca, estaba delicioso.
-¿Por qué estas triste? – esa pregunta ya tenia buen rato dándome vueltas en la cabeza y al fin me atrevi a preguntársela. – Sino me quieres decir estar bien – me apresure a agregar.
-He cometido muchos errores, creo que todos los hemos hecho pero en algunos casos unos son mas fuertes que otros. – me respondio a medias; tampoco esperaba una explicación con lujo de detalles. – quiero creer que todos tenemos una segunda oportunidad, pero sigo sin creerlo.
-Creo que todos merecemos otra oportunidad. – acaricie el dorso de su mano. – tienes que creerlo, no se que hayas hecho, tampoco tienes que contármelo, aun asi puedes contar conmigo para lo que quieras. – le dio un ligero apretón a mi mano. – no eres malo eso es algo seguro.
-¿Cómo puedes estar tan segura? – me pregunto con escepticismo.
Solte una corta carcajada antes de constestar.
-Si te digo algo, ¿Te enojaria? – negó con la cabeza para que continuara. – tu mirada me dice que aparentas ser frio, distante para disimular ese dolor que sientes, esa tristeza… te digo que eres bueno porque nadie que aparente eso puede ser una mala, no puedes ser malo cuando vas a un albergue a donar cosas para la caridad. Eso no lo hace una mala persona. – conclui.
-¿Cómo sabes eso? – me pregunto anonadado.
-Yo tambien voy a veces a donar a la caridad, te vi por pura coincidencia. – me encogi de hombros. – no te sigo, ni te espio.
-¿Cómo sabes que hago eso para no sentirme culpable? – no había considerado esa posibilidad. - ¿si hubiera hecho algo malo eso no aliviaría mi culpa?
-Tienes una buena consciencia, entonces. – lo que me dijo no altero en nada mi opinión. – Ahora yo te pregunto, ¿tú crees que alguien sin culpa seria buena persona? Yo creo que no.
-Eres increíble. – dijo descargando su mirada directamente en mi. – piensas todo eso de mi sin siquiera conocerme, ¿Cómo puedes hacerlo?
-Tu mirada es diferente, dice mas que mil palabras. – sonrei, o al menos eso creo. 
 
Martes en clase de deportes, no se me daban tan mal pero soy iman para los balones, siempre terminan golpeándome la cabeza.
-¿Fueron a una biblioteca? – Mariana me paso el balón de futbol mientras le contaba de mi cita. – definitivamente son tal para cual.
-Pues, fue genial. Hablamos un rato, paseamos, me llevo a cenar. – le conte evitando algunos detalles. Lance el balón a otra chica. – es una buena persona. – asegure. – puede que le cueste confiar pero, no se, me gusta. – admiti.
-Eso yo lo supe desde el principio amiga. – me sonrio Mariana mientras bloquebamos para que no quitaran el balón a nuestro equipo. - ¿No te beso? ¿A el tambien les gustas? – me pregunto.
Justo cuando le iba a responder las dos preguntas mas importantes el balón me dio en la cabeza y todo se volvió negro.
Creo que me desmaye, claro que me desmaye sino ahora no estuviera viendo todo borroso al abrir los ojos.
-¿Te sientes mejor? – me pregunto la voz de una mujer, debía ser la enfermera porque no la reconoci.
-Eso creo. – susurre abriendo los ojos por completo. Trate de incorporarme para sentarme, mala idea me maree. - ¿Fue muy duro el golpe? – pregunte.
-Mas o menos. – me respondio Mariana, no note que estaba a un lado mio. – no te dejo ninguna marca o moretón, pero te ha dejado inconciente por un par de minutos, nos diste un susto de muerte. Lo bueno fue que ganamos. – dijo celebrando con una gran sonrisa.
-Me alegro que mi cabeza haya servido par algo. – me rei.
-Ire por hielo para tu cabeza. – aviso la enfermera antes de salir.
-¿Quién me trajo? No creo que lo hayas hecho tu sola. – inquirí.
Mariana señalo detrás de mi. era Daniel. Sonrei un poco ruborizándome, no me lo esperaba.
-Ire por algo, bueno… a ya sabes donde. – su forma de decir, “me voy para que tengan privacidad”.
-Gracias por traerme. – le dije con sinceridad.
-Me preocupe cuando vi que el balón te tiro, - se sento en la camilla a un lado mio. – juegas bien.
-¿Me estabas viendo jugar? – pregunte, en ningún momento lo vi.
-Si. – asintió con simpleza. – no tenia clase a esa hora, me decidi por salir del salón y ahí fue cuando te vi en la cancha. – me sonroje aun mas.
El estaba impecable, con ropa causal y converse negros; después me mire, llevaba el uniforme de deportes todo sucio, mi cabello seguro estaba hecho un lio a pesar de llevarlo recogido, mi cara debía de tener unas manchas…
-Te ves hermosa. – acomodo un mechon rebelde detrás de mi oreja interrumpiendo mis pensamientos. – no importa lo que lleves puesto.
-¿Eres algún familiar de Edward Cullen que no conozca? – le pregunte en broma.
-No leo mentes, aunque a veces eso me vendría bien. Me gustaría saber que pasa por esa cabeza tuya. - solto una risita, nunca la había oído. – pero tu expresión y la forma en que mirabas tu ropa como comparándola me dio esa idea, no sabia que estaba en lo correcto.
-Has acertado una vez mas. – suspire. – me quiero ir, no soporto mas el olor a hospital, desifectante, iug. – me estremeci levemente.
-No te dejare ir. – me retuvo cuando bajaba de la camilla. – te dieron un fuerte golpe con un balón, esperaremos.
-No esperare por hielo, estoy perfectamente. – mi mama dice que mi abuela era mas terca que una mula, ya veo de donde lo herede. – mira.
Me puse de pie y me tambalee un poco. Mi acompañante suspiro rodando lo ojos.
-Sientate. – me atrajo de nuevo hacia la camilla. – los hospitales, en este caso las enfermerías no son tan malas.
-Detesto este tipo de lugares. – me estremeci levemente. – no me traen buenos recuerdos.
-A mi tampoco. – murmuro muy bajo. - ¿Por qué no te gustan los hospitales?
-No es algo de lo que me guste hablar. – dije en un susurro. Asintió. - ¿Por qué no te gustan a ti?
-Ya he estado demasiado tiempo en uno. – me confio, y por su tono de voz creo que le costo mucho decirlo. No dije nada, no había palabras. – ahí viene la enfermera será mejor que me vaya.
Se levanto de la camilla sin despedirse ni nada, su bipolaridad me preocupaba y me obsesionaba, ¿Quién era realmente Daniel?
 
 
 
 
 





4 comentarios:

Mariana Rojo dijo...

Muy bueno el capítulo...
Perdón por no haberme pasado por tu blog, no tuve tiempo, lo siento :(
Besos!!

Stephanie Black dijo...

escribe pronto, me intriga mazo...ja

renesme cullen dijo...

en verdad es misma pregunta tengo ¿quien es en verdad Daniel? espero el siguiente capitulo y el siguiente del siguiente en fin tengoo mucha intriga

Stephanie Black dijo...

OS ESCRIBO PARA DECIROS QUE TENEIS PREMIO EN MI BLOG. ESPERO QUE OS GUSTE :)

pd: Esta a la derecha del todo del blog bajando para abajo.